¿Sabías que Nayarit es
el origen del mundo?
Las concepciones cosmogónicas han dado origen a diversos relatos que explican el surgimiento de los pueblos y su relación con el universo. A través de estas narrativas míticas, las comunidades buscan comprender su lugar en el mundo, su vínculo con la naturaleza y el sentido profundo de su existencia. Estos relatos, cargados de simbolismo y creatividad, se convierten en el seno cultural que da identidad y continuidad a los pueblos.
Tal es el caso del pueblo wixárika, cuya cosmovisión ofrece una explicación sagrada sobre el origen del mundo y del orden natural. En este entramado mítico, el actual territorio de Nayarit ocupa un lugar fundamental. La región no solo mantiene una conexión legendaria con Aztlán —el sitio primigenio de donde partieron diversos pueblos mesoamericanos—, sino que también fue un espacio clave en el intercambio económico y cultural, particularmente a través del puerto de San Blas, punto de contacto entre mundos durante siglos.
Génesis de Tatéi Haramara: la primera piedra sólida
En tiempos primordiales, cuando la oscuridad dominaba la Tierra y el mundo aún se gestaba en la vastedad del cosmos, surgieron del mar cinco generaciones de seres ancestrales. De acuerdo con la tradición wixárika, estos primeros habitantes llegaron en embarcaciones de carrizo y se establecieron cerca de Tatéi Haramara, lugar sagrado ubicado en la costa nayarita.

En ese momento, Haramara emergió como la primera piedra sólida sobre la Tierra en formación. Este acontecimiento marcó el inicio del equilibrio del mundo, dando origen a las aguas que fluyen por ríos y océanos, y que nutren toda forma de vida. Tatéi Haramara es concebida como la morada de Haramara, la Diosa del Mar, una de las deidades primordiales de las deidades wixárika.
Haramara representa la fertilidad, la creación y el principio materno del universo. Es la Madre de todos los seres vivos, aquella que dio sustento al mundo cuando aún era joven y frágil. Desde esta visión, el mar no es solo un elemento natural, sino una entidad viva, sagrada y protectora.
Para el pueblo wixárika, Nayarit es el verdadero origen del mundo; por ello, llaman a Tatéi Haramara “Nuestra Madre, el Mar”. Cada año, los wixárikas realizan peregrinaciones y rituales en este sitio sagrado para honrarla. Durante estas ceremonias se ofrendan cruces de carrizo, jícaras votivas con peticiones, monedas, velas, chocolate y alimentos simbólicos. Estos rituales buscan agradecer, pedir protección y atraer la lluvia necesaria para la sierra, reafirmando el vínculo espiritual entre la comunidad, la naturaleza y sus deidades ancestrales.
Tatéi Haramara representa, al mismo tiempo, el pasado y el presente; el origen y la continuidad de la vida. Es un espacio cargado de misticismo, cosmogonía y fe, donde convergen la memoria ancestral y la práctica viva de una cultura que se mantiene vigente.
Reconocer y preservar las cosmogonías de los pueblos indígenas de Nayarit, como la wixárika, es una forma de salvaguardar la identidad profunda de una región con historia, resistencia y presencia activa en el México contemporáneo. Estas narrativas no solo explican el origen del mundo desde una mirada simbólica, sino que también invitan a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza, el respeto a lo sagrado y la importancia de mantener vivas las tradiciones que han dado sentido y cohesión a los pueblos a lo largo del tiempo.
Referencias
INAH (s.f.) Tatei Jaramara. https://acortar.link/2Yonof
México Desconocido (s.f.) Tatei Haramara: donde huicholes y coras veneran a “Nuestra Madre, La Mar”. https://acortar.link/TDxBpH
Nayarit (s.f.) Nayarit, el origen de México. https://acortar.link/kPjhjK
Redacción A.F (mayo 2024). Nayarit, origen del mundo según la cosmovisión wixárika. https://acortar.link/dMXYzc